HISTORIA

    En 1492 los árabes son expulsados totalmente de nuestro suelo y acaece un hecho histórico en el Valle de Abdalajís, de escasa importancia pero que viene a significar la génesis del actual pueblo, el reparcimiento que, de los campos del Valle de Abdalajís, se hizo por el Bachiller Juan Alonso Serrano, tras la finalización de la reconquista de la provincia de Málaga, cupo buena parte a un vecino de Antequera, D. Juan de Eslava, (se puede considerar a éste como la piedra angular del origen de la villa de Valle de Abdalajís y aborigen de la genealogía del Señorío Jurisdiccional que gobernó esta villa desde 1559 hasta las Cortes de Cádiz de 1811.

    Hay que considerar dos etapas durante el siglo XVI, la primera, hasta el 1559 el Valle de Abdalajís es antequerano, formando parte de la estructura geopolítica de Antequera durante 149 años, siendo a partir de esta fecha cuando se constituye en Señorío, segregándose de la Jurisdicción antequerana y crea su propio municipio autónomo, gobernándose por la Señoría, y el Ayuntamiento y Justicias que nombra el Señor.

    El término de Valle de Abdalajís se incorpora a la Casa de los Padillas, representada en el año 1559 por D. Alonso Pérez de Padilla y Cobos, biznieto de Juan de Eslava, nieto del Alcayde de Antequera  D. Alonso Pérez de Padilla y Eslava y sobrino del Arcediano de Ronda D. Lorenzo Pérez de Padilla y Eslava.  A éste último es a quien se incorpora en 1559 a 1561 el Mayorazgo de Abdalajís quién en virtud de los vínculos fundados a favor de este Mayorazgo dona la Corona del Señorío jurisdiccional civil y criminal a favor de Alonso Pérez de Padilla y Cobos.  Podemos considerar por estos motivos, como fundador del Valle de Abdalajís a D. Lorenzo de Padilla y Eslava.

    En el siglo XVII se empiezan a conocerse las primeras calles del pueblo y nombres de las mismas como son entre otras, la plaza pública, calle Real, calle  Alameda, calle Fresca, barrio del Medio, Castillejo, Callejón, calle  Albaicín.

    En este tiempo continuaba siendo el Valle propiedad de los señoríos, y sus habitantes seguían sometidos al régimen de vasallaje.  Las casas, propiedad de los habitantes del pueblo, estaban sujetas a unos tributos a favor de los señores y los Ayuntamientos de la Villa eran nombrados por el señor.  La actividad del pueblo era, exclusivamente agrícola  y ganadera. La categoría económica de los ciudadanos los dividía en propietarios, arrendatarios, artesanos y jornaleros.  El escribano, el cura y el médico, y algún vecino con nivel cultural alto constituían el estamento ilustrado.

    Ya en el siglo XIX se produce una profunda transformación política, social y económica que modifica la estructura de los pueblos, la disolución y abolición de los Señoríos y entre ellos el de Abdalajís.  De esta forma el señorío del Valle de Abdalajís se interrumpe desde 1812 a 1814, según el acuerdo de las Cortes de Cádiz, para restablecerse en 1814 con la etapa absolutista de Fernando VII.

    Muerto este en 1833, la reina Regenta María Cristina consigue abolir la política de los señoríos.  Así D. Isidro Mesías de Vargas, Conde de los Corbos, último señor del Valle, quedo convertido en particular, simple y puro propietario de sus fincas en el Valle de Abdalajís falleciendo en 1880 y desaparecido definitivamente de la Villa de Valle de Abdalajís la Casa de los Padillas.  En esta fecha el Valle de Abdalajís cuenta con 2.859 habitantes y muchas de las actuales calles y fuentes.

    A partir de esta fecha, el pueblo fue aumentando en el número de habitantes y conformando la actual estructura urbana, alcanzando en los años 60 del siglo XX, un total de 3.987 habitantes.